Colegio Menor de Teólogos de la Madre de Dios: sede del Ilustre Colegio de Abogados de Alcalá de Henares

El Ilustre Colegio de Abogados de Alcalá de Henares, constituido el 19 de abril de 1850, constituye una de las entidades más señeras de la dinámica ciudad complutense. Su trayectoria  histórica moderna se aproxima a los 170 años. Y aunque es mucho tiempo, y esta institución se adapta rápidamente a los cambiantes tiempos actuales, mantiene orgullosa una progenie mucho más antañona, ya que habría que buscar sus orígenes en la rica tradición jurídica que dimana de la Universidad que fundó  en 1499 el Cardenal Cisneros, más de 520 años atrás. No queriendo olvidar, sino al contrario, realzar tan glorioso pasado cultural, el Colegio de Abogados mantiene su actual sede, desde 1987, en uno de los emblemáticos colegios menores que fundó el prelado torrelagunero: el Colegio de la Madre de Dios.

En el número 1 de la calle de los Colegios, abre su fachada un histórico edificio que alberga una institución señera en esta ciudad de Alcalá de Henares, el Ilustre Colegio de Abogados. Su arquitectura denota una época de construcción muy anterior a la constitución de la moderna entidad que aglutina a los letrados ejercientes en este Partido Judicial. Y, sobre todo, su situación, en el sector meridional de la manzana cisneriana, nos ofrece pistas sobre la gestación del mismo. No deja de ser llamativa, y muy indicativa, la coincidencia del año de constitución de la Sociedad de Condueños, entidad primordial en la salvación y conservación casi íntegra del conjunto universitario cisneriano, y el del Colegio de Abogados, que fue 1850. Hoy, el Colegio de Abogados de Alcalá, integrado por unos 1.520 colegiados, afronta, en este primer tercio del siglo XXI, los retos de una sociedad civil y política en rápido cambio de valores convivenciales y éticos, con la correspondiente adaptación legislativa y normativa que han de afrontar y adoptar con diligencia los abogados. La sede central y su órgano de gobierno son elementos primordiales para facilitar su coordinación y facilitar la adaptación de estos profesionales a los vertiginosos cambios que estamos viviendo. En este reportaje, no obstante, queremos centrarnos en la descripción histórica y material de su actual sede, antañona y señera como la mayor parte de los edificios históricos de Alcalá.

.-Antecedentes y evolución histórica y arquitectónica.

En el año 1495 el Cardenal-Arzobispo de Toledo, D. Francisco Jiménez de Cisneros (1536-1517), funda la Universidad de Alcalá de Henares, a partir del antiguo Estudio General, del que el prelado había sido alumno, el cual había sido fundado bajo el rey de Castilla, Sancho IV, en 1293. Recibida en 1499 la bula papal de Alejandro VI, que autorizaba la fundación, Cisneros acelera la formación material de la institución docente con la compra al convento franciscano de Santa María de Jesús, de unos terrenos situados al este de la Plaza del Mercado (actualmente, de Cervantes), con una extensión aproximada de 16.000 m2. Sus límites los constituían, con pocas variantes en relación a la situación actual, el sur de la plaza de San Diego, callejón de San Pedro y San Pablo, calle de los Colegios, callejón de Santa María, para cerrar por la calle de Pedro Gumiel. Este conjunto urbanístico, diseñado por el maestro de obras Pedro Gumiel, se creó como un nuevo barrio separado de la ciudad medieval por la referida plaza del Mercado y diferenciado de tal forma del resto de la población, que el Cardenal lo denominaba “Ysla de la Universidad”, aunque que hoy la conocemos más comúnmente como “manzana universitaria, o cisneriana”.  Se crearon en ese momento los elementos esenciales: así, y de norte a sur, el Colegio de San Ildefonso, con su patio de los filósofos; la iglesia universitaria de San Ildefonso; el Paraninfo (también conocido como teatro escolástico); la cárcel de estudiantes; dependencias administrativas; el colegio de San Pedro y San Pablo; el colegio Trilingüe; el de Santa Catalina de los Físicos; y el colegio de la Madre de Dios, objeto de nuestro estudio.

El Colegio de Teólogos de la Madre de Dios fue uno de los colegios menores fundados por el Cardenal Cisneros, y fue dedicado a estudiantes y sacerdotes pobres. Creado en el año 1513, se otorgaban 24 becas para estudiantes, y era regido por un vicerrector y dos consiliarios. Además residían en el colegio familiares de los becarios que realizaban las tareas imprescindibles para su funcionamiento. Aparte, existían una serie de profesionales: un barbero, un aguador, un panadero y un despensero.

Iniciados los trabajos de construcción del edificio en 1513, al parecer bajo la dirección del maestro de obras, Alfonso Casarrubios, debieron finalizarse hacia 1520. En aquella época la fachada principal y acceso del edificio se encontraban en la callejuela de Santa María. Y esto fue así, hasta el año 1629, en que se efectuaron obras de ampliación del edificio en su crujía sur, hacia la actual calle los Colegios, creándose la fachada y acceso principal que hoy día conocemos. Posteriormente, entre los años 1634 y 1639 se realizaron distintos trabajos de reforma bajo la dirección del maestro de obras Sebastián de la Plaza.

No se registran trabajos de reforma importantes a lo largo del siglo XVIII.

En 1808, con la ocupación militar francesa, el colegio alojó una división de caballería polaca y, posteriormente un escuadrón de dragones. Estos ocupantes indeseados destruyeron parte del rico archivo de la institución.

Con el fin de la Guerra de la Independencia, la Universidad utilizó el edificio para impartir clases de gramática latina, de retórica y de poética. Todo esto finalizó en 1837 con el traslado de la Universidad a Madrid, fundándose la Universidad Central en la calle de San Bernardo, y cerrándose definitivamente la alcalaína. Desamortizado el Colegio, junto con toda la manzana cisneriana en 1841, se adquirió por el precio de 50.000 reales por D. Joaquín Alcober, que pretendía derribar la antigua universidad  para plantar moreras y crear una fábrica de gusanos de seda. No se llegó a consumar el derribo en ese momento, adquiriendo en 1850 toda la manzana el Conde de Quinto, pero mientras tanto todo el conjunto se iba deteriorando rápidamente. En ese momento, se constituye, a instancias de los ciudadanos de Alcalá, la denominada Sociedad de Condueños, que buscaba salvar de la especulación y destrucción el magnífico conjunto monumental mediante su compra, cosa que consiguieron pagando al conde el precio de 80.000 reales. Pocos años más tarde, en 1890, la Sociedad de Condueños alquila el Colegio de la Madre de Dios a la Guardia Civil, permaneciendo el benemérito cuerpo en el mismo hasta 1983. En 1986 el Colegio de Abogados de Alcalá alquila el edificio a la Sociedad de Condueños, iniciándose los trabajos de rehabilitación y adaptación en 1987, bajo la dirección del arquitecto D. Juan Manuel del Río Zuloaga. Y en este punto comienza la historia moderna y reciente de la actual sede del Ilustre Colegio de Abogados de Alcalá de Henares.

.-Una fachada clasicista y equilibrada.

En plena calle de los Colegios, y en la acera opuesta al antiguo Colegio de San Agustín, hoy en día destinado a albergar los Juzgados de Primera Instancia de la localidad, podemos contemplar la fachada principal del antiguo Colegio de la Madre de Dios (foto 1). Eso sí, la no excesiva anchura de esta vía urbana nos impide reconocer la totalidad de la fachada de un solo vistazo. En la parte principal que podemos contemplar, apreciamos que la fachada, sobre basamento de una hilada de grandes sillares calizos, está constituida por cajones de mampostería de piedra caliza entre verdugadas de ladrillo. El edificio se estructura en dos alturas divididas por una gruesa verdugada de seis hiladas de ladrillo, a modo de imposta. Las restantes verdugadas se componen de tan sólo dos hiladas de ladrillo. Resalta el equilibrio de la fachada, cuyo eje de simetría en su punto central lo marca la portada de acceso al edificio, abriéndose a ambos lados de la misma dos ventanas adinteladas y enrejadas, y en la primera planta cuatro balcones situados en el eje de las ventanas referidas, quedando ciego el paramento situado sobre la portada. Estos balcones lucen barandillas de forja correspondientes a una reforma del siglo XIX. Prácticamente el único elemento decorativo de esta austera fachada, aparte de la verdugada que separa los dos pisos, y la notable cornisa, lo constituye la portada principal, de configuración adintelada y constituida por sillares calizos, dispuestos en cremallera tanto en jambas como en el dintel.

No obstante, los elementos arquitectónicos más notables de esta fachada lo constituyen sus torreones laterales (foto 2), que acentúan la simetría de esta fachada principal y contribuyen a dotarla de un contrapunto de verticalidad a la quizá excesiva planitud de la fachada. Están construidas íntegramente en ladrillo y se componen de tres cuerpos, dividido el primero por simple imposta de una hilada de ladrillo y en el que se abre, en línea con la fachada principal, balcón enrasado cerrado por rejería decimonónica con la parte superior resaltada para facilitar le visión lateral; el segundo cuerpo muestra ventana con reja volada, separada del tercero por la continuación de la magnífica cornisa. El tercero y último cuerpo muestra ventanas adinteladas en tres de sus lados con jambas y dinteles planos resaltados sobre recuadro rehundido. El paso al tercer cuerpo se efectúa sobre idéntica cornisa sobre la que se sitúa cubierta apiramidada de teja árabe, culminado por un mínimo chapitel romboidal, orbe, veleta y cruz latina de forja.

.-Un interior renovado y funcional en una arquitectura tradicional.

Atravesada la portada, accedemos al zaguán (foto 3). Tratándose del acceso principal al edificio, y como era habitual en las edificaciones desde el medievo hasta los comienzos del siglo XX, estaba pensado para el acceso tanto de personas como de carruajes y semovientes. Se encuentra cubierto por un tradicional techo de bovedillas entre viguetas de madera, del que pende una hermosa lámpara moderna de inspiración nazarí. Las puertas laterales originalmente facilitaban el acceso a dependencias del antiguo Colegio Menor; la de la izquierda, hoy en día, permite acceder a la cafetería, y la de la derecha a la oficina de información y recepción.

La doble portada de madera, de cuarterones y herrajes, permitía originalmente el acceso al patio y zonas accesorias de servicios de la casa.

El elemento articulador más destacado de la estructura tradicional del edificio es su patio principal (foto 4). De planta irregular, y adaptado a la división parcelaria de esta zona de la manzana, tan sólo sus pandas sur y oeste muestran configuración claustral. La crujía meridional muestra en su planta baja un pórtico de columnas calizas de orden toscano compuestas por basamentos cuadrangulares sobre los que apoyan la basa, el fuste y el capitel. Las columnas se rematan por zapatas de madera en los que reposa entablamento del mismo material culminado por canecillos, sobre los que apoya la galería superior, elaborada igualmente en material lignario y constituida por pies derechos antepechados en su tercio inferior por barandilla de madera con finos balaustres bulbosos y anillados. Las zapatas de esta galería superior sirven de apoyo a nuevo entablamento, que configura el alero del tejado reforzado con característicos canecillos.

El patio se prolonga visualmente hacia el norte delimitado por la división parcelaria mediante un murete y una verja metálica en arcos de medio punto que no impide el acceso, hacia una zona de servicios sin acceso público, con un ajardinamiento asilvestrado, y cuyo foco de interés lo constituye la crujía norte exterior del Paraninfo de la universidad cisneriana (foto 5). Se constituye por dos plantas, siendo la inferior de ladrillo y estando estructurada por cinco arcos ciegos de ladrillo de medio punto, sustentados por pilastras y calados por pequeños óculos de ventilación. La segunda planta se muestra enfoscada y con pies derechos de madera, entre los cuales se abren cinco ventanas adinteladas. Remata esta fachada el alero del tejado sustentado por canes de madera.

Abandonando el patio y tras atravesar la galería porticada inferior en sentido este accedemos a la biblioteca (foto 6), dotada de los fondos bibliográficos, normativos, legales y jurisprudenciales necesarios para atender las consultas de los colegiados.

Retrocediendo sobre nuestros pasos, y en la misma galería del pórtico bajo del patio accedemos a la Sala de Togas (foto 7), de cuyo armarios los letrados obtienen las vestimentas talares propias de su grado, y de las que se han revestir para sus intervenciones ante las salas de vistas de las sedes judiciales próximas al colegio.

Continuando por esta galería baja, accedemos al patio cubierto (foto 8). A diferencia del patio principal parece ser que nunca estuvo dotado de pórtico o columnata en su parte inferior; en cambio, su parte superior ha conservado una galería en madera en las crujías sur, norte y oeste, sustentada sobre ménsulas prolongadas en medias vigas, sobre las que se asienta la plataforma, constituida por techo de bovedillas. Sobre la viga maestra de la galería se alzan pies derechos que sustentan sobre sus zapatas el entablamento superior, estando cubierto su techo por nuevo tejado de bovedillas.

Al efecto de dotar de mayor funcionalidad a este patio, que funciona como distribuidor de las dependencias de esta zona, se le ha cubierto de una montera (foto 9) de estructura de metal y vidrio, y en configuración de bóveda de cañón, lo que permite instalar una terraza de expansión de la cafetería paredaña.

La última dependencia que contemplamos en la planta baja es la denominada Aula nº 1 (foto 10), destinada a la formación práctica de los futuros letrados antes de comenzar a ejercer profesionalmente. El proyecto original de reforma de 1987 situaba originalmente en este ámbito el salón de actos.

Encaminando nuestros pasos para conocer la segunda planta, accedemos a su escalera principal (foto 11). Es curiosa su disposición frente al zaguán del edificio, que originalmente debería conducir bien al patio principal, o bien, a través de una zona de paso, hacia la zona de servicios en la que se hallarían los corrales y las caballerizas. No obstante, esta escalera data del siglo XIX, y hubo de ser rehecha completamente en la rehabilitación efectuada a partir de 1987 debido a su pésimo estado de conservación. Se pudo conservar la barandilla de hierro forjado original. En la pared del tramo de giro podemos contemplar una fotografía con el estado previo a la restauración de este antiguo Colegio menor, en la que se aprecian perfectamente sus fachadas enfoscadas con imitación de despiece de sillares.

Las columnas toscanas (foto 12) que podemos apreciar a la izquierda de la escalera es otro testimonio evidente de las reformas interiores que ha experimentado este edificio a lo largo de los siglos.

Culminado el ascenso de la escalera podemos contemplar esta bella perspectiva de la galería superior (foto 13), también dotada de techo de bovedillas, sustentada por pies derechos de madera. Es llamativa la gran luminosidad que proporciona el patio principal a esta segunda planta.

Accedemos a la Sala de Juntas (foto 14), amplia y bien acondicionada. En ella se celebra la reunión mensual de la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados, que se encuentra integrada por diez miembros (foto 15)

Abandonando esta dependencia, y continuando por esta segunda planta, y con acceso igualmente por el patio cubierto, accedemos al aula nº 2 (foto 16), segunda gran dependencia que dedica el Colegio para la formación práctica y teórica de los futuros abogados. Al salir de esta segunda aula y recorrer su galería superior, tenemos la oportunidad de contemplar esta bella perspectiva del patio cubierto (foto 17).

Encaminando nuestros pasos por la galería superior del patio principal en dirección oriental podemos captar esta imagen que se corresponde con la cabecera del Paraninfo o Teatro Escolástico (foto 18), construido entre 1516 y 1520. Su austero exterior no nos hace sospechar en absoluto la exhuberancia del tesoro decorativo de su interior, contraste arquitectónico heredado de la tradición hispano-musulmana que combina elementos gótico-renacentistas y mudéjares, dentro del  denominado “estilo Cisneros”, y que diseñó el maestro de obras y pintor alcalaíno Pedro Gumiel (1460-1519), cuya obra sería continuada y culminada con la colaboración de numerosos arquitectos, artesanos y artistas a lo largo de los años.

La galería culmina en el conocido como Salón de Actos (foto 19), donde se celebran reuniones, no sólo relacionadas con las actividades propias de los colegiados, sino presentaciones y eventos culturales de diversa índole. Con una capacidad de 56 personas, esta gran sala ya no forma parte del edificio propio del antiguo Colegio Menor de la Madre de Dios, sino que forma parte de la planta del antiguo Colegio Menor de San Jerónimo, también conocido como Trilingue. Actualmente dedicado al género hostelero con el significativo nombre de “Hostería del Estudiante”, y edificado entre 1564-1570, es decir, en un proceso de desarrollo urbanístico de la manzana cisneriana efectuada bajo el reinado de Felipe II, muy posterior, por tanto al devenir biológico del Cardenal fundado, conserva en su interior el Patio Trilingüe, uno de los más hermosos ejemplos de claustro renacentista del patrimonio arquitectónico español.

Volviendo al Salón de actos, de planta rectangular, y dirigida su cabecera hacia el Paraninfo, su techo muestra un hermoso y austero alfarje de madera (foto 20),  cuyas jácenas se sustentan en característicos canes o ménsulas de madera labradas, que faltan en los tres últimos tramos hacia los pies del salón, posiblemente debido a reformas posteriores sufridas por la techumbre. A resaltar, asimismo, en este salón, las librerías de madera tallada en estilo neoplateresco, culminadas por blasones de corona mural republicana, y las dos hermosas arañas que iluminan este ámbito.

Abandonando el salón, y accediendo a un pequeño despacho próximo, contemplamos una nueva cubierta lignaria, ésta en configuración de artesonado(foto 21). Continuando nuestro itinerario accedemos al despacho de la Secretaría (foto 22), que muestra un tradicional amueblamiento castellano, entre el que destacan dos hermosos armarios neoplaterescos de talla de madera, culminados por sendas coronas murarias, lo que nos hace encuadrarlos en el período histórico del segundo período republicano español (1931-1939)

Rematamos nuestra visita accediendo por cómoda escalera al interior de la torre occidental que aparece cubierta por el característico techo de bovedillas (foto 23). Actualmente dedicada a almacenaje de distintos archivos y materiales, nos ofrece una romántica visión de la Alcalá monumental, universitaria y conventual, a través de la celosía de su ventana orientada al oeste, a través de la cual podemos adivinar los edificios del Colegio de Málaga, el convento de religiosas concepcionistas franciscanas de Santa Úrsula, y, asimismo, intuimos al final la herreriana torre de la Catedral Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor.

Deseamos agradecer al Ilustre Colegio de Abogados de Alcalá de Henares, personificado en su actual Secretaria, Dª Maia Román (foto 24) que nos sirvió de amable guía, por las facilidades otorgadas para conocer el histórico Colegio de Teólogos de la Madre de Dios, y felicitar a esta institución, por la activa labor actual en la defensa de los derechos de los ciudadanos.

FOTOGRAFÍA: Mario Sánchez Cachero


Julio Real González
Funcionario de Justicia. Cofundador de la Asociación Cultural «La Gatera de la Villa» y redactor de su revista

Mario Sánchez Cachero
Fotógrafo


BIBLIOGRAFIA:

.-AA.VV. (2008) “ARQUITECTURA Y DESARROLLO URBANO. Comunidad de Madrid” Tomo XIV “Alcalá de Henares”. Fundación COAM. Comunidad de Madrid.

.-AA.VV. (2013)  “RESTAURACIÓN CONTEMPORÁNEA. Ciudades universitarias, ciudades Patrimonio de la Humanidad. La manzana fundacional cisneriana de la Universidad de Alcalá”. Universidad de Alcalá. Ministerio de Fomento. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Comunidad de Madrid.

.-AA.VV. (2015) “500 AÑOS. La Magistral de Cisneros. Catálogo de la Exposición”. Diócesis de Alcalá de Henares. Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, y de Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Institución de Estudios Complutenses.

.- CASTILLO OREJA, Miguel A. (2006) “Guía de Alcalá de Henares. La ciudad histórica” Comunidad de Madrid.

.-LLULL PEÑALBA, Josué (2006) “La destrucción del patrimonio arquitectónico de Alcalá de Henares (1808-1939)”. Universidad de Alcalá.